Kaba Akitoshi escribió la serie “La ciencia y los bonsáis” para explicar el cultivo de los bonsáis desde un punto de vista científico y analizar el rendimiento de dicho cultivo bajo criterios de eficiencia.
Este artículo resumen la primera parte de “La ciencia y los bonsáis” de Kaba Akitoshi (s/f.), publicado en el número 54 de Bonsái Pasión (páginas 40-53). Esta serie no se encuentra en la lista de mi bibliografía favorita que publiqué en el artículo Recursos para aprender a hacer bonsái porque se distribuye en 10 números de Bonsái Pasión, y no es cómoda de seguir. Aun así, la considero relevante y de ahí que haya decidido resumir la serie completa.
Al leer este resumen, téngase en cuenta que Kaba Akitoshi realizó sus observaciones en Japón, es decir, desde el hemisferio norte. Por lo que las referencias a las distintas épocas del año deben ajustarse de acuerdo con la latitud del lector.

El comienzo
Ante todo, debe tenerse en cuenta que un bonsái es arte vivo.
Como en el resto de árboles, el proceso de crecimiento de los bonsáis sigue el ritmo de las estaciones.
Como los bonsáis son seres vivos, siempre crecen aunque sea poco, lo que supone que están en continuo cambio. Así, el proceso artístico de los bonsáis nunca llega a su fin.
La belleza de un bonsái es fruto de la acumulación de buenos trabajos que se han llevado a cabo sobre el mismo a lo largo de los años, e incluso, de las generaciones.
Ciclo de vida de los árboles
El ciclo de las cuatro estaciones del año, y el ciclo menor del día y la noche, rigen la vida de los árboles.
Además, para sobrevivir, los árboles han desarrollado una serie de estrategias que les permiten perpetuarse en el tiempo: el crecimiento, la fecundación, las semillas y la muerte. Esta última, la muerte, permite la supervivencia de otros especímenes más fuertes de la misma especie.
Estas estrategias se desarrollan en el marco de los cambios constantes de la vegetación para adaptarse al ciclo anual. Así, la brotación y el crecimiento se producen en primavera, el desarrollo de las flores en verano, la caída de las hojas en otoño y el reposo en invierno.
Asimismo, la fotosíntesis diurna se alterna con la respiración nocturna.
En este artículo se analizan el trasplante, el pinzado y la poda de los bonsáis en el contexto de su crecimiento anual.
Ciclo de crecimiento anual de los bonsáis
Crecimiento nutritivo
Durante toda la su vida, la mayoría de los árboles brotan en primavera, y continúan el desarrollo de las nuevas ramas en verano. A esta temporada en la que los árboles crecen y se alimentan, Kaba Akitoshi le da el nombre de temporada de crecimiento nutritivo. Este nombre no figura en los manuales de Agronomía1 o Silvicultura2.
No obstante, el crecimiento de las ramas no es continuo, sino que cuando llegan a un tamaño determinado, los nuevos brotes se detienen. Los árboles de hoja caduca ancha y los pinos crecen una vez al año: desde el inicio de la primavera hasta finales de mayo o junio, como los pinos, las hayas, los robles, etc.
En cuanto a los juníperos (cipreses, las sabinas, los enebros, etc.), crecen dos veces al año: de mayo a julio, y durante septiembre.

Crecimiento fecundativo
Por otro lado, las ramas presentan nuevos desarrollos a través de los brotes de vegetación. Dichos brotes pueden dar lugar a ramas nuevas o a capullos florales (en cuyo caso los llamamos brotes de flor). Téngase en cuenta que los árboles desarrollan flores cuando alcanzan cierta madurez para reproducirse, momento que se denomina evolución floral.
La temporada en la que los árboles florecen varía mucho según la estrategia de cada especie de árbol. Por ejemplo, los cítricos florecen en febrero, pero la mayoría de los árboles lo hacen más tarde.
Además, la temporada de formación de los brotes de flor no tiene una relación muy directa con la temporada de floración. Así, hay árboles que forman sus yemas de flor tarde, pero florecen temprano.
Kaba Akitoshi llama a la temporada en la que los árboles desarrollan sus flores y frutos, temporada de crecimiento fecundativo.
Acumulación
En otro orden de cosas, las temperaturas diurnas en septiembre son bastante altas y los árboles pueden realizar eficazmente la fotosíntesis. No obstante, por la noche la temperatura baja, de modo que los árboles consumen con la respiración nocturna una gran parte del alimento que la fotosíntesis ha producido durante el día. Cuando la energía que consumen empieza a acercarse a la que producen, los árboles detienen su crecimiento.
Durante el otoño, muchos árboles aprovechan para guardar en ramas y troncos grandes reservas del alimento producido por la fotosíntesis. Así se preparan, por una parte, para pasar el invierno, y por otra acumulan la energía necesaria para la brotación en la siguiente primavera.
Desde finales de agosto hasta octubre o noviembre, es lo que Kaba Akitoshi denomina temporada de acumulación.
Descanso
En noviembre, la mayor parte de los árboles de hoja caduca dejan caer sus hojas. Asimismo, los árboles perennes también detienen su crecimiento, entrando en una temporada de descanso.
Así, en el hemisferio norte, los árboles entran en reposo desde noviembre o diciembre hasta la primavera.
Sin embargo, el reposo de los árboles perennes y caducos es distinto. Los árboles de hoja caduca pierden todas sus hojas, aunque algunos, como las hayas, las mantienen secas colgadas de sus ramas. Para estos árboles, el invierno es un período de descanso total, que Kaba Akitoshi llama reposo perfecto.
En el caso de los árboles perennes, mantienen las hojas verdes en invierno, lo que les permite hacer la fotosíntesis en los momentos en que la temperatura sube. Estos árboles, por tanto, no reposan completamente, por lo que Kaba Akitoshi dice que su reposo es imperfecto.
Corolario
El motivo por el cual es importante conocer los ciclos de crecimiento y reposo de los árboles es porque nos permite saber cuándo podar, trasplantar o ramificar nuestros bonsáis de forma segura y eficaz.
Desarrollo de las raíces
El desarrollo de las raíces tiene una relación directa con el desarrollo de las ramas.
Por otra parte, el alimento que consume el árbol, y que necesitan las raíces para su crecimiento y desarrollo, se sintetiza en las hojas. Las raíces captan nutrientes que envían a las hojas para elaborar azúcares y proteínas, y estos alimentos se envían a las raíces (y el resto del árbol) a través de la savia elaborada3.
En los bonsáis, la mayoría de las raíces se concentran en los laterales de la base del árbol, y no en la parte baja. Esto se debe a que los factores que influyen en el crecimiento de las raíces son:
- Agua: La corriente principal del agua, cuando regamos, pasa entre el hueco que queda entre la maceta y la tierra. Además, con el paso del tiempo, los gránulos de tierra se deshacen, y los huecos que quedan entre ellos se llenan de polvo o de restos de abono, es decir, la tierra se compacta, por lo que el agua circula peor.
- Aire: El paso del agua implica la entrada de aire nuevo en la tierra. La energía necesaria para el crecimiento de las raíces se produce con la respiración de oxígeno. Por eso, suministrar aire fresco a las raíces potencia su crecimiento.
- Temperatura: Las raíces de los árboles necesitan cierta temperatura para crecer. Así, la subida de la temperatura de la tierra es condición necesaria para el aumento de la actividad de las raíces. En el caso de los bonsáis, la temperatura de la tierra depende del aire circundante y de la incidencia del sol en la maceta.
Investigaciones sobre el crecimiento de las raíces
Es difícil hacer un muestreo continuo de las raíces de un árbol sin interferir en su desarrollo. Si extraemos un bonsái de la maceta y peinamos sus raíces para investigar su crecimiento, detenemos su desarrollo.
Además, para crecer, las raíces necesitan oscuridad, por lo que si plantamos un bonsái en una maceta traslúcida que deje pasar la luz, las raíces no se desarrollan bien. Cubrir el tiesto traslúcido con un papel grueso y negro tampoco hace que el crecimiento de las raíces sea idóneo.
Kaba Akitoshi y su equipo investigaron el crecimiento de las raíces de los pinos de cinco agujas, sacando periódicamente los árboles de las macetas, sin tocar las raíces. Anotaban su estado y volvían a colocar los pinos en sus macetas. Después, revisaron el estado de las raíces durante los trasplantes para corregir sus resultados.
Con el mismo sistema, observaron el crecimiento de las raíces de varias especies más, como enebros, arces, olmos, sabinas, etc.
De este modo, Kaba Akitoshi y su equipo observaron que existía poca diferencia entre el momento de crecimiento de las raíces de algunas especies, pero había una gran disparidad en el momento en que alcanzaban su máximo crecimiento. Aun así, pudieron extrapolar algunas conclusiones.
Resultados de los experimentos sobre el crecimiento de las raíces
En la mayoría de las especies, el crecimiento de las raíces empieza antes que los brotes de las ramas. Este crecimiento se acentúa cuando los árboles desarrollan sus brotes.
A mediados del mes de julio, cuando llegan los primeros calores fuertes del verano, el crecimiento de las raíces llega a su primer nivel máximo (véase la gráfica a continuación), e inicia su declive.
El crecimiento de las raíces se reanuda a finales de agosto, llegando a un segundo máximo a mediados de septiembre.

Conclusiones
El muestreo de Kaba Akitoshi y su equipo no fue lo suficientemente elevado para afirmar de forma categórica sus conclusiones sobre el crecimiento de las raíces. No obstante, el señor Kaba sí afirma:
- La actividad de las raíces comienza un poco antes que la de las ramas.
- En muchas especies, como los Acer buergerianum, la actividad de las raíces se inicia mucho antes que la de las ramas.
- No obstante, en unas pocas especies, como el palo santo, la actividad de las raíces no empieza hasta que se inicia la brotación.
- A pesar de las diferencias entre las distintas especies, en ninguna las raíces empiezan a crecer después de que empiecen a crecer los brotes.
- Según la gráfica, todas las especies de árboles presentan dos momentos álgidos del desarrollo de las raíces: en julio y en septiembre.
- En las coníferas (pinos, sabinas, enebros, etc.), el máximo desarrollo anual de las raíces se produce en el segundo pico, es decir, en septiembre. En cambio, en los frutales (Prunus, Chaenomeles, etc.), así como en muchos árboles de hoja caduca, el máximo desarrollo de las raíces se produce en el primer pico, o sea, en julio.
Temporada de crecimiento nutritivo
En la temporada de crecimiento nutritivo, los árboles crecen y engordan al mismo tiempo.
Esta temporada empieza cuando las yemas se hinchan antes de empezar a crecer, y dura hasta que se detiene el crecimiento de los brotes, llegando las ramas y las hojas nuevas a su madurez.
Al final de la temporada del crecimiento nutritivo, se inicia el crecimiento fecundativo.
Los árboles que forman los brotes de flor en la punta de los brotes nuevos pertenecen mayoritariamente a los árboles que tienen un único ciclo de crecimiento anual.
En cambio, los árboles que forman los brotes de flor en los brotes laterales, presentan el crecimiento nutritivo y fecundativo simultáneamente y suelen crecer dos veces al año.
El crecimiento nutritivo es, en cierto modo, una preparación del crecimiento fecundativo. Por tanto, durante la temporada de crecimiento nutritivo debemos ayudar a los bonsáis a llegar a su madurez.
Actividad de las raíces
Al final de la temporada de reposo, cuando aumenta la temperatura, la presión de la savia es fuerte, aunque las yemas estén aún dormidas. Esto ocurre porque ya ha empezado el crecimiento de las raíces.
El desarrollo de las raíces aumenta en paralelo al desarrollo de los brotes de los árboles, llegando a su cima a mediados de julio.
Entre los bonsáis, es de destacar que el crecimiento de las raíces de los arces empieza antes que el de los demás árboles.
Puntos importantes del cultivo de los bonsáis
En este periodo, lo que debemos hacer principalmente es regar y abonar nuestros bonsáis para que crezcan y engorden.
Iniciamos el abonado al final de la temporada de reposo de los árboles. Este abonado no influye en el inicio de la brotación, ya que esta se efectúa a expensas de las reservas de nutrientes acumuladas en otoño del año anterior en los troncos y ramas de los árboles. El agua y la temperatura son los factores que activan al árbol para empezar a consumir estas reservas. Por tanto, en esta temporada, el riego es más importante que el abono.
Cuando los brotes ya estén en pleno desarrollo y las hojas nuevas estén maduras, es cuando el abono hará falta.
Las hojas son las encargadas de procesar el abono para transformarlo en nutrientes que pueda utilizar todo el árbol. Por tanto, para que un bonsái crezca bien, es imprescindible mantener sanas las superficies de las hojas. Así, en este momento es crítico estar alerta a las enfermedades e insectos que estropean las hojas.
Temporada de crecimiento fecundativo
Para que un árbol florezca bien una temporada, necesita preparar bien sus brotes de flor la temporada anterior.
La temporada de crecimiento fecundativo es en la que se forman los brotes de flor.
Actividad de la fotosíntesis
Las hojas que se forman en los brotes nuevos y que se desarrollan en primavera tienen un color verde claro, a veces, amarillento. Estas hojas contienen gran cantidad de compuestos nitrogenados que suben con la savia desde las raíces.
A medida que el crecimiento vegetativo avanza, las hojas empiezan a tener un color verde más intenso y llegan a su madurez. En este momento, la primera fase del crecimiento vegetativo está a punto de detenerse.
Al final del período de crecimiento vegetativo, el crecimiento de las ramas se detiene.
Durante su crecimiento, las ramas nuevas tenían un color verde parecido al de las hojas. Sin embargo, al frenarse el crecimiento vegetativo, se vuelven marrones y se lignifican6, es decir, empiezan a formar capas de madera.
El crecimiento de los árboles tiene lugar gracias a la fotosíntesis. Esta utiliza el agua que sube por las raíces para combinarla con el dióxido de carbono que las hojas extraen del aire y obtener los azúcares que alimentan al árbol. La energía necesaria para la síntesis de las moléculas orgánicas procede del sol.
Un elemento esencial en la fotosíntesis es la clorofila, que se encuentra presente en las hojas. Esta molécula de color verde es el catalizador7 que posibilita la síntesis de los azúcares a partir del agua y el dióxido de carbono. La clorofila es la causa del color verde de las hojas.
Evolución de los brotes de flor
Como ya hemos dicho, las ramas recién desarrolladas tienen hojas tiernas, que contienen muchos compuestos nitrogenados. En cambio, en estas hojas hay relativamente pocos azúcares.
Pero a medida que la temporada avanza, la actividad de la fotosíntesis aumenta y las hojas alcanzan la madurez paulatinamente. Así, en las hojas maduras hay muchos carbohidratos y menos compuestos nitrogenados.
La relación entre los compuestos de carbono sintetizados en las hojas y los compuestos nitrogenados aportados por las raíces, recibe en Botánica el nombre de cociente C/N o relación C/N.
En muchas especies de árboles, los brotes de flor que se abrirán al año siguiente, empiezan su desarrollo en las ramas nuevas, cuando estas llegan a su punto de madurez. Podemos decir que los brotes de flor se forman cuando el equilibrio entre carbono y nitrógeno llega a un punto de equilibrio. En este momento, algunas yemas que iban a formar brotes de hojas cambian y se destinan a formar yemas de flor.
Por lo tanto, si podamos fuertemente un bonsái durante la temporada de crecimiento fecundativo, pensando en que la forma de sus ramas quede bonita, haremos que el árbol retroceda hasta la etapa de desarrollo nutritivo y lo forzaremos a desarrollar nuevos brotes de hoja. El porcentaje de carbono / nitrógeno disminuirá, se perderá el equilibrio alcanzado con la madurez de los brotes y los árboles no podrán preparar las yemas de flor.
Temporada de formación de las yemas de flor
Para que se formen bien las yemas de flor en un árbol, en principio sería conveniente dejar crecer todos los brotes nuevos de las ramas desde la primavera. No obstante, la forma de las ramas en un bonsái es importante, ya que es una de las cosas que deciden su valor artístico. Así que, si dejamos crecer las ramas de cualquier manera, formarán brotes de flor, pero se perderá la forma bonita de la copa.
Por eso, hay que dejar crecer las ramas solo hasta cierto punto, manteniendo su forma en lo posible y garantizando al mismo tiempo el desarrollo de los brotes de flor.
Antes de podar, pinzar o aplicar productos para la floración, debemos saber la temporada en la que evolucionan los brotes de flor de cada especie. Para ello existen tablas con información orientativa, que hay que adaptar según a la temperatura, insolación y condiciones climáticas en un año en concreto y en la zona geográfica en la que nos encontremos.
Cada especie de árbol tiene sus fechas límites para podar sin afectar el desarrollo de los brotes de flor, pero estas fechas no son universales: hay que adaptarlas a cada zona y a las condiciones climáticas que tengamos.
Temporada de acumulación de nutrientes
En el mes de septiembre, la temperatura diurna es aún bastante alta, pero la temperatura nocturna empieza a bajar. En esta temporada, hay mucha diferencia de temperatura entre el día y la noche. Es el momento adecuado para que los árboles acumulen en raíces, ramas y troncos los azúcares que sintetizan mediante la fotosíntesis.
Como vimos en la sección sobre los resultados de los experimentos sobre el crecimiento de las raíces, el desarrollo de las raíces se corresponde con el de las ramas.
Preparación de los bonsáis para que pasen bien el invierno
Con la llegada del invierno, la mayoría de los árboles entran en reposo. Si bien su actividad productiva se detiene, todos los árboles continúan respirando para mantenerse con vida. Con la respiración, los árboles consumen los azúcares acumulados.
Durante la época de actividad, las hojas producen una gran cantidad de nutrientes que acumulan en otoño, en tronco, ramas y raíces. Después, utilizan estos nutrientes durante el invierno.
Si los árboles de hoja caduca no llegan a acumular en otoño suficientes nutrientes, muchas ramas pequeñas se pueden secar durante el invierno. Las ramas interiores o en las inferiores, donde no llega bien la luz del sol, son las que más se pueden secar.
Preparación para la brotación
Los resultados de la acumulación de nutrientes hecha por los árboles en otoño se notan claramente en la brotación de la siguiente primavera. Como ya dijimos al hablar de la temporada de crecimiento nutritivo, la capacidad de que el árbol abra sus brotes en primavera depende casi por completo de la acumulación de nutrientes realizada el otoño anterior.
Puntos importantes de los cuidados del otoño
El principal objetivo de los cuidados de los bonsáis en otoño es permitir que los árboles acumulen suficientes reservas de nutrientes. Por lo tanto, en esta temporada es importante abonar generosamente.
Además, como los principales nutrientes acumulados son azúcares producidos por la fotosíntesis, más importante que el abono es que la superficie de las hojas llegue sana y en buen estado hasta el final de la temporada y que los árboles reciban las horas de sol que necesitan.
Para considerar una hoja sana, esta no debe estar dañada por insectos o enfermedades, ha de ser gruesa y tener suficiente clorofila.
Además, cuantas más hojas tenga el árbol, mejor. Así, en esta temporada, no podemos podar o pinzar los árboles para mejorar su ramificación.
Temporada de descanso
Cuando llega el invierno, las hojas de muchos árboles cambian de color, se vuelven amarillas o rojas, y poco después caen.
Incluso en los árboles de hoja perenne sanos, como los pinos o las sabinas, las hojas viejas cambian de color desde mediados de septiembre a noviembre. En el caso de los pinos, las hojas viejas de los pinos se decoloran, amarillean y caen.
La mayoría de los árboles entran de esta manera en su temporada de descanso.
Las hojas caen porque se crea una capa de células que separa la base de las hojas del peciolo. La formación de esta capa se produce con el reflujo de los nutrientes que estaban en las hojas hacia las ramas. Así, los árboles se preparan para pasar el invierno, desplazando todos los azúcares posibles a ramas, tronco y raíces.
Por eso, los cuidados importantes de los bonsáis que ya han entrado en reposo son:
- Prevenir y proteger los árboles del frío excesivo.
- Suministrarles de manera adecuada el agua que necesitan para su supervivencia.
Los daños ocasionados por el frío
Los daños en los árboles ocasionados por el frío están muy relacionados con la falta de agua.
Hay pocas especies de las utilizadas normalmente en bonsáis que se sequen solo por las bajas temperaturas. La mayor parte de los daños de los bonsáis son debidos a la combinación de aire seco y temperaturas bajas.
Un ejemplo típico es cuando se hiela la tierra. En ese momento, las raíces no pueden absorber agua, y las ramas y hojas empiezan a secarse. Si además el viento es seco, los árboles se deshidratan, de modo que este viento seco contribuye, aún más, a que las ramas se sequen. El típico síntoma es ver ramas secas que aún mantienen su color verde.
Este fenómeno puede ocurrir incluso con los pinos. Si la sequía ha durado demasiado, las hojas, aún verdes, se caen al tocarlas.
Origen de los árboles y resistencia al frío
Conocer bien el clima de la región de la que procede un árbol es importante para cuidarlo. Sin embargo, debemos conocer otros factores a los que estén sometidos en un entorno natural, como el aire frío, la sequedad, el viento o la nieve.
Por ejemplo, la Picea jezoensis vive en regiones que quedan cubiertas normalmente por la nieve en invierno. Sin embargo, no resiste bien el frío seco.
En cambio, el pino de cinco agujas soporta bien vientos secos y fríos.
Riego en invierno
Incluso en la temporada de descanso, los árboles siguen respirando. Por eso, el agua es imprescindible para mantenerlos vivos y sanos.
Hay que tener presente que la tierra en las pequeñas macetas de los bonsáis se hiela con facilidad. Cuando la tierra de las macetas está helada, los bonsáis no resisten bien los vientos secos.
En los bonsáis que pasan en el exterior todo el invierno, no debemos regar cuando la tierra está helada. Si lo hacemos, la temperatura cambia muy bruscamente, y las raíces finas “explotan”. En consecuencia, lo ideal es regar antes del mediodía, cuando la temperatura ha subido y las macetas se han descongelado. Así, la tierra se vuelve a secar antes de que llegue la noche y hiele de nuevo.
El verdadero riesgo para los bonsáis no es una helada puntual, sino que las macetas no se deshielen en muchos días porque las ramas de los bonsáis se deshidratan.
Cuidados de los bonsáis en invernaderos y salas frías
Abrigos
Para proteger los árboles de las heladas que duran demasiado, los protegemos en un abrigo. Es decir, decir los metemos en una sala cerrada que resguarde los árboles de los vientos fríos y secos y del hielo, pero sin calefacción para que la temperatura no suba demasiado. No es conveniente que cuando los árboles han entrado en reposo aumente la temperatura.
Por lo tanto, en un abrigo necesitamos que no hiele demasiado.
Además, cuando los árboles de hoja caduca están sin hojas, no necesitan mucha luz para vivir. Los árboles de hoja perenne que están en reposo tampoco necesitan mucho sol, pero sí más luz que los árboles de hoja caduca.
Es importante tener en cuenta que la tierra de los bonsáis se seca antes en el exterior que en un abrigo o en invernadero. Sin embargo, en los abrigos, la superficie de la tierra se mantiene húmeda debido a la humedad ambiental, mientras que la tierra puede estar seca en el interior de la maceta.
Además, a muchas coníferas les gusta recibir el rocío por la noche, y dentro de un abrigo no les llega. Por eso, de vez en cuando debemos humedecer las hojas de los bonsáis.
Invernaderos de plástico
En cuanto a los invernaderos de plástico, de día la luz del sol penetra por el plástico con facilidad y dispara la temperatura interior. En cambio, por la noche la temperatura baja casi tanto como en el exterior. Estos cambios significativos de temperatura durante el periodo de reposo impiden que los árboles mantengan un buen reposo.
El hermetismo y la subida de temperatura diurna de los invernaderos ayudan al desarrollo de algunos plantones, pero no son convenientes para los bonsáis cuya formación está adelantada.
Por tanto, cuando usemos invernaderos de plástico, hemos de mantener una buena ventilación y controlar el sol por medio de pantallas de sombra.
Final de la temporada de descanso
Al final de la temporada de descanso, se inicia el período de crecimiento nutritivo. En esta temporada, podemos recuperar las raíces y ramas que se hayan secado en invierno. Es un momento muy bueno para podar y renovar las ramas de los bonsáis, y también para trasplantarlos y sacarlos de la tierra.
Para saber más
Puedes encontrar los resúmenes de la serie completa de Kaba Akitoshi en la etiqueta La ciencia y los bonsáis.
Además, en el artículo Recursos para aprender a hacer bonsái incluyo mi bibliografía favorita.
Notas de Aprendiz de Bonsái
- Agronomía o Ingeniería Agronómica: conjunto de conocimientos de diversas ciencias aplicadas que rigen la práctica de la agricultura. Agronomía. (25 de noviembre de 2024). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 9 de noviembre de 2024. ↩︎
- Silvicultura o Selvicultura: modo de aplicar el conocimiento de la estructura, crecimiento, reproducción y formas de agrupación de los vegetales que pueblan los montes, de forma que se obtenga de ellos una producción continua de bienes y servicios necesarios para la sociedad. Rafael Serrada Hierro (2011). Apuntes de Selvicultura. Universidad Politécnica de Madrid. Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal. Página 15. Fecha de consulta: 21 de noviembre de 2024. ↩︎
- En realidad, este proceso que explica Kaba Akitoshi es un poco inexacto. La fotosíntesis es el proceso que permite la nutrición de los árboles y se realiza en la parte verde de las hojas. Las hojas de los árboles utilizan la energía del sol (que reciben en el haz de las hojas), el CO₂ (que atrapan por el envés) y el agua (que absorben las raíces y llega a las hojas a través de la savia elaborada que fluye por estas, el tronco, las ramas y el peciolo) para sintetizar azúcares que alimentan el árbol. La fórmula del proceso es:
6 CO₂ (dióxido de carbono) + 12 H₂O (agua) + energía solar = C6H12O6 (azúcar) + 6 H₂O (agua) + 6 O2 (oxígeno).
El resto de nutrientes que captan las raíces de los árboles, y que es necesario aportar a los bonsáis a través del abono, se usan para otras funciones, como propiciar la floración, hacer crecer las raíces, sintetizar clorofila, generar proteínas, etc.
Kita Tomoyasu (s/f.) “Curso de Bonsái Científico I”. Número 101 de la revista Bonsái Pasión. En la página 9 de este curso se explica la fotosíntesis, y en la página 83 hay una tabla sobre los 17 nutrientes necesarios para la vida de las plantas y cuál es la función de cada uno de ellos. ↩︎ - Rafael Serrada Hierro (2011). Apuntes de Selvicultura. Universidad Politécnica de Madrid. Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal. Página 15. Fecha de consulta: 21 de noviembre de 2024. ↩︎
- Kita Tomoyasu. “Curso de Bonsái Científico I”. Publicado en el número 101 de la revista Bonsái Pasión (s/f.). ↩︎
- Lignificar: Tomar consistencia de madera; en el proceso de desarrollo de muchas plantas, pasar de la consistencia herbácea a la leñosa. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.7 en línea]. Fecha de consulta: 20 de noviembre de 2021. ↩︎
- Catalizador: Sustancia que, en pequeña cantidad, incrementa la velocidad de una reacción química y se recupera sin cambios esenciales al final de la reacción. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.7 en línea]. Fecha de consulta: el 24 de noviembre de 2024. ↩︎
Artículo actualizado el 23 de diciembre de 2024 para añadir un link al artículo “La ciencia y los bonsáis II: El trasplante”.

